domingo, 25 de marzo de 2018

Evaporese en caso de emergencia.


Si, cerré los ojos fuerte y me quedaron marcadas para siempre las patas de gallo
Cumplí cuarenta  el año que empecé preescolar
Afuera era marzo resplandeciente y aún cálido
Adentro la siesta y laberinto del terror

Sabía muy bien desde otras vidas
que era eso.
Sabía y nunca quise saberlo

((Hubiera preferido ser siempre una idiota))

No pude correr,
ni escapar a ningún lado,
solo atiné a abrir el alma para que saliera volando.

Y supongo que se volvió un vicio
evaporarme  sin mover las piernas,
tener cuidado,
medir los abrazos

 Hay cosas que esperan  dormidas,
no importa cuantas líneas de estupidez te tomes,
pasan los años y se van mudando con todas tus cajas.

No importa cuanta estupidez compres
 las habitaciones oscuras siempre te esperan vacías en  las siestas de marzo.

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