miércoles, 18 de julio de 2018


Estamos contentos

-nos reimos-

tomando lo que se puede

sentados  de chinito en el piso de tu cuarto

Amigo:

¡que difícil!

Contame como te ama esa chica

que te manda una canción

con voz dulce y afinada

por  audio de watsap

Amigo,

yo también me enamore

de un encanto tan digno,

de algún sujeto tan lindo.

Uno de esos días de otoño en que no te invite a correr

ni a leer,

 ni a comer,

 ni a llorar,

y vos no me llamaste

 a compartir tu soledad

Amigo,

estuve bien sola, vos también

¡nos felicito!

No hubo sangre,

no hubo exceso,

no hubo rola

Festejemos lo cicatrizante

de nuestro abrazo de angustias,

que no sabíamos dañados

y entonces no se nos ocurría

otra idea mejor que querernos.

martes, 17 de julio de 2018

Privilegio


Siempre quise zapatos rojos

y cuando los tuve no me los aguante.

Hay tacos y agujas, 

(hay que tener cuidado con quien te los quiere poner)

Desde los 5 estoy calzada,

tengo un chumbo de palabras en el elástico del joggin,

a veces lo saco 

-pero no es garantía-

a veces me toca caminar con tacos

 y poner cara de mala cuando pasó por la esquina,

te miro mirando 

-Y yo me veo como quiero-

por eso saco el chumbo  

¿Que te pasa pajero? 

-No te la esperabas-

Aprovecho la confusión y me deslizo,

contoneando inoportuna el paisaje urbano;

acá en el centro me hago la mala,

no, 
no funciona así en el barrio.

jueves, 12 de julio de 2018

Prueba de estado

Mi casa es un jardín de gilada.

Nada es tan caro,
nada de lo viejo
es una antigüedad,

hay un horror vacui lila y rosa

hay muchas horas de soledad mal administrada

las paredes están bordadas en cursiva
con grafito gris que da pena.

Mi casa es un jardín rococó,
los agujeros se tapan con plástico de juguete
y los caños se pinchan de solo mirarlos.

Los cables están atados con cinta bebe
en la extensión de un campo de adormideras,
barnizadas con la misma capa cerosa
que recubre algunos comprimidos;

es una selva

donde hay un leopardo durmiendo,
vegetación convincente,
lucecitas led
 y enredaderas artificiales,


y el horno siempre está prendido.

Mi casa es nudista
las piezas no tienen luz
 y en el baño hace un frió siberiano,

pero no tengo persianas
y las cortinas son transparentes.

Mi casa es de opio

 y la heladera es chica
y nunca hay hielo…
pero siempre tengo alguna latita;

mi casa es muy putona,

huele a jazmín y pis de gato.

Tenemos épocas en las que
chapamos desenfrenadas,
entonces las sopas me salen cada vez mas espesas
una crema,
un puré
que se corta si se enfría;


y en otras la dejo sola
y el corazón le late
y le maúlla la gata
que me extraña en el sillón


Mi casa no es este poema,
Son dos habitaciones
 en un interno para estudiantes
 y gente sola.

Es chica, está repleta de baches
Que el tiempo, como a los poros,
Se encarga de llenar…


pasa a veces que no me como la comida

pasan dias y se pudre en los platos

pasa el gato y come manjares  olvidados
-cuando estoy de gira-

pasa un amigo y le deja alimento,

paso un rato y dejo la campera
traigo las compras apurada
apilo ropa
me saco zapatos
vacío mochilas
desordeno cuadernos
pateo botellas vacías

-entonces-

Mi casa es una pira ceremonial
donde prender fuego cosas muertas.

Los domingos son de limpieza,
no dan abasto los pulmones para tantos sahumerios
no alcanzan los brazos para jugar a mi deporte favorito:

tirar

sacar todo afuera

tirar
en enormes bolsas oso-negras

tirar
papeles, cosas viejas, cosas que no puedo mirar

tirar la casa entera
borrar con goma las paredes

 y volver a empezar.