lunes, 18 de junio de 2018

Estaba ahí,
se acomodó,
cada fragmento del lenguaje.
Se acopló, en la mente
cada detalle nombrado.
Lo recorrí,
saboree de nuevo cosas que no existen, como el fracaso.
Invenciones de ese lado oscuro,
paridas en el universo creando espacio.

Primero arribé a tu persona
te miré a los ojos,
 y a eso,
en la tele,
en el dos mil
en discovery chanel,
 lo llamaron instinto.

Antes de la semiosis, lo llamé magia,
antes de reconocerte no te llamaba.

De vez en cuando, aparecías por ahí.
Aparecías con otras personas en el mundo de las cosas,
de esas reales y tangibles del mundo que ya tienen nombre;
Junto a otras cosas como
vasos de cerveza
pantalones rotos,
 o lindas remeras.

Reías con la gente,
humanos que también tenían nombre,
sin creer en hilos de plata
ni en místicas orientales,
ni en cruces, ni en aguas benditas.

Después,

un día de esos,
me viste a los ojos,
preguntaste un chiste

-¿Vos también tenés un ombligo?
-Ja!  Tenemos en común el nudo del medio

Ni más preguntas
 ni más respuestas,
Valio la pena arriesgar otra ronda para tenerte cerca

Nos encontramos en el mismo sistema,
en la misma década,
 los mismos pañuelos,
las mismas ferias

Necesito con urgencia que seamos amigos
Charlar, discutir, ponerlo por escrito, en una carta dibujada con fibra rosada,
en el poema del libro de un autor vivo
en un mensaje, un watsap, una pared pintada.

Necesito hacer algo con todas estas palabras,
amasarlas y volverlas facturas para que tomemos mates

o que las saquemos un rato al sol, en la vereda
nomás.


Quiero escucharte y cerrar los ojos,
 para cerrar los ojos y oírte cuando no estés
quiero encontrarte en el mundo
para que me hables del universo
y me construyas un espacio0

Nos abrazamos,
Tiene sentido,
los que cursamos semiótica uno
no usamos tanto la palabra magia.


Vos sabes como me gusta que me digan y con eso alcanza